Desde que conocí en el año 2006 a la Asociación del Pueblo Saharaui de mi municipio, siempre tuve ganas de pasar por la experiencia de acoger a un niño en verano por el programa "Vacaciones en Paz".
Hasta este año este sueño había tenido que ser pospuesto, ya que por motivos laborales, nunca antes tuve el tiempo suficiente que se requiere para acoger y cuidar a un menor en tu casa.
Por fin, mis circunstancias actuales hicieron posible que ese bonito sueño se convirtiera en realidad.
Así que, en la madrugada del día 23 de junio llegó a nuestras vidas, Salka.